¿Qué relación podría tener un temible pirata con un pacífico tapir? Aunque suene a leyenda de taberna, la historia nos demuestra que la realidad supera a la ficción. A finales del siglo XVII, las aguas del continente americano eran navegadas por el capitán inglés William Dampier (1651-1715). Pero Dampier no era un marinero común y corriente. Bajo su sombrero de corsario británico se escondía la mente brillante de un botánico, un escritor excepcional y un agudo observador de la naturaleza. Durante sus osadas travesías por el Nuevo Mundo, un misterioso animal despertó su curiosidad. Aunque jamás logró verlo cara a cara, el destino lo llevó a seguir sus rastros con insaciable curiosidad. Encontró sus huellas frescas en el indómito istmo de Darién, en Panamá, y escuchó con fascinación los relatos de los lugareños en la Bahía de Campeche, en México. Para armar el rompecabezas de esta criatura “fantástica”, Dampier sumó los testimonios y anécdotas que compartían sus propios colegas en H...